En Tu Idioma

A veces, me capea el día con su capote de colores.


A veces, me capea el día
con su capote de colores,
en todo instante por toda vía
soy una más de sus mil flores,
con sus festejos y duelos
sin eterna juventud y con errores.
¿Cómo enfadarme con él? 
si es parte de mis posesiones,
 que me vuela en tropel,
apartando sinsabores.
A veces, asoma su ceño nublado
y otras, sus ojos como soles,
con sus fríos y calores,
con lo que me quita y me da
con lo que aparto y lo amado.
¿Cómo enfadarme con él?, 
pues sin su esencia no existiría.
Lo llevo sobre mi costado,
organizando pasiones y dolores,
hacia un destino con el pactado,
perfumado con sus olores.
¿Cómo enfadarme con él?,
que sin su amanecer rosado, no viviría.
Su latido me despierta cada mañana,
 generoso me ofrece sus dones,
 y ensueño sobre su dosel,
ordenando posiciones.
¿Cómo, enfadarme con él?, 
¡y cómo no!... dar las gracias al día
por sus perdones,
por el entusiasmo y calidez
que inyecta en mi fluir día a día.
A veces, me capea el día
con su capote de colores.

Carmen Silza


Para ser el asa de un nuevo cuerpo.


Para ser el asa
 de un nuevo cuerpo.

Nadar en la espuma
Andar sin tocar suelo
Volar por lo bajo
Mirar queriendo rozar el cielo
Morir y nacer
Para ser el asa 
De un nuevo cuerpo.

La vida es un impuesto,
que debemos pagar día a día, 
 para sostener su peso.
Y la muerte es,
un renacer eterno,
porque vivo te abrasas,
 en el supuesto infierno.
 Es, un cambio de piel,
para ser el asa de un nuevo cuerpo.
Sin desempolvar,
aquel escenario que se fue,
sin poder revocar,
aquella piel, centelleante y herida.
Serás el ala y la carne en otro puerto,
entrarás de nuevo en la vida,
en su cielo y en su averno.


Nadar en la espuma
Andar sin tocar suelo
Volar por lo bajo
Mirar queriendo rozar el cielo
Morir y nacer
Para ser el asa
De un nuevo cuerpo. 

Carmen Silza