Háblame en verso

En Tu Idioma

Yo alterno un lugar de pétalos sangrantes



Yo alterno un lugar
de pétalos sangrantes.

Hoy alterno un lugar,
del cual quiero hablarte...
Es ese lado pretencioso y modesto,
donde nadie puede acercarse,
si no es, con el corazón por delante.
Sin perder una pizca de belleza
en su latir y semblante,
sin bajar cabeza,
hasta hacer anales,
 con matiz sonante.
Es en la aldea del corazón,
 por donde va el poeta,
con pétalos sangrantes,
cuando el sentir le reta,
por la tierra, mar y cielo,
con alas de blanco y de azul,
 y negro azabache.
Hoy alterno un lugar,
del cual quiero hablarte...
Es de expresión poética,
humilde y arrogante,
de brotes vivos,
bohemios y apasionantes,
de las cosas que nos rodean,
  de luceros y estrellas andantes,
de amor y desamor,
 de hombres, amigos y amantes.
Hoy alterno ese lugar,
del cual quiero hablarte...
Es esa lengua incansable,
la que corre por la veta,
del vate palpitante,
él que se entrega a la palabra,
para llegar y el corazón tocarte,
con alma brava,
y  pensamiento hablante.
Nadie como él para tocar,
para recordar, olvidar y llegar,
al recorrido del día y la noche,
sobre el arrojo de un poema
sobre el caudal de su sangre. 
¡No es un lugar cualquiera!
es un pasaje muy singular,
donde llamea 
el sentimiento errante.
Yo alterno ese lugar
Del cual quiero hablarte...

Carmen Silza

Que relajante es la imperfección, y qué costosa su hermana mayor.




Que relajante es la imperfección,
y qué costosa su hermana mayor,
padecer para ser perfecto,
para en mil pedazos romper,
sin lograr el exquisito final.
No quiero tras de ella lamentar,
que es un sufrir, así caminar,
como un mendigo a la intemperie,
por un trasiego infernal.
Es como tirar de carro atascado,
es mirarse sin piedad,
cual ente justiciero,
que te exige más y más,
en un presente mutilado,
sin armonía ni compás,
amordazada la identidad.
Siempre buscare el placer,
aunque me quede a medio lado,
en lo mucho pequeñito,
 para ser y crecer, sin enfado.

Carmen Silza

Un títere sostenido por el camino.





Como un pájaro alado
sin falta, llegaré
al puerto de mi destino,
ante las  fauces del mundo
¡como un títere!
sostenido por el camino.
Asido por las hebras sedosas del alba,
por los hilos nublados de la noche,
en volandas y enzarzada
en el aura de la vida.
Un polichinela de corazón alto,
que no cabe en lo cetrino.
En todo momento escucharé
la corriente de la noche y el día,
le regalaré mi oído,
asistiré a su petición,
la sellaré y dejaré su pedido,
en el casillero de mi corazón,
para leerlo con esmero
antes, de que la tierra me ensalive,
y trague mi carne desvalida,
mis sentimientos y mi pasión.

Carmen Silza


Añicos de verso


Añicos de versos
1
Me apetece versar
 con la esencia que vuela
que el alma desvela,
y en papel quiere rodar.
Para la dolencia podar
como la eficiente jardinera
que con celo, la flor consuela.

2
Dejar de sufrir recuerdos
que en el presente no caben.
Solo hay sitio para el corazón
que como el aire fresco se abre.
¿Para qué, en la noche sumar,
 penas que maten?

3
Correr escaleras arriba
para que no te acores
¿Por qué no volverse loca
subiendo y bajando escalones?
Volver a empezar el día
decorando los sinsabores

4
Dejar de ser roca
y desnudar la memoria
para ser como la frágil rosa
de erguido tallo y espina
vaciar la caja roja
de savia enmohecida.

5
Envueltos en cenizas
tras la quema del día.
Chamuscado el pasado,
del presente fluye,
el brote fresco de la vida

6
Aquí llega otro día
gente va y viene
un minuto yace...
¡Que otro se libere!
Corren los momentos
de alegrías y lamentos.
Con ansia se nace,
con impaciencia se crece,
con alegría y lloro se vive,
con dolor se muere.
¡Es el tiempo que hiere!

7
Este otoño no sabe,
qué vestido ponerse.
Lo suyo son los ocres,
 y cansado el ceñudo,
de ponerse los cobres,
le ha robado a la primavera,
un poquito de sus colores
para aliviar las heridas
de sus flores.

8
Hay un son en mi interior,
 su saeta va marcando
los pasos de mi corazón.
Y a pesar de mis desatinos
va cantando mi río,
una nueva canción

9
Aunque los pellizcos de la vida duelan
mirar con mueca sonriente
porque siempre hay corazones que consuelan
el pesar que te nubla la mente.

10
La lluvia es vida
Llueve la mirada
Llueve el alma
Llueve al nacer
Llueve al morir
Llueve la alegría
Llueve la pena
Sin lluvia no hay vida.

Carmen Silza

Caminando Con Mis Amigos

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